• Adriana Coines

5 claves para minimalizar tu casa con éxito



Minimalizar es el proceso de revisar tu casa y cada una de tus pertenencias, identificando aquellas que aportan valor a tu vida y liberándote de todo lo que ya no te sirve, de las cosas que te restan energía, las que te dificultan y te distraen de lo verdaderamente importante.


Hay muchas formas hacerlo, y cada maestrillo tiene su librillo. Pero hay cinco claves que considero imprescindibles para el éxito, independientemente del método que utilices:


1. Es una transformación interna.

El proceso de minimalizar tu casa es un trabajo de desarrollo personal a través de tu espacio físico exterior. El objetivo no es que te quede una casa más mona, ni reducir tus pertenencias a la mitad, como si fuera una especie de competición. Deshacernos de objetos no sirve de mucho si no cambiamos nuestra forma de pensar y nuestros valores. El objetivo de minimalizar nuestra casa es recuperar nuestro tiempo y nuestra energía, y obtener paz y claridad mental.


Esto no va a ser una maratón de limpieza de fin de semana; es un proceso interno muy profundo, y es esencial que te concedas todo el tiempo que necesites. Algunas personas necesitan un par de meses para revisar todas sus pertenencias, y otras personas necesitan un par de años. Date el tiempo que necesites, no hay prisa. Pero, eso sí, no interrumpas el proceso; dedícale aunque sea diez minutos todos los días, y no te detengas hasta que hayas revisado la casa entera.


2. Ocúpate de lo tuyo.

Si convives con tu familia o con otras personas, probablemente te estés preguntando cómo puedes hacerte minimalista mientras estás rodeado del caos de otros. Mi consejo es que te ocupes de lo tuyo y te despreocupes de los demás. Recuerda que el objetivo no es tener una casa de revista. Concéntrate en revisar todas tus cosas y poner orden en tu mente antes de preocuparte por las cosas de los demás. Siempre tenemos cosas que poner en orden en nuestra vida primero.


Comunícate con tu familia, explícales lo que vas a hacer y pídeles paciencia, pero no intentes presionarles o convencerles de que hagan nada y, sobre todo, respeta sus cosas. Te aseguro que ver tu transformación será mucho más impactante para ellos que cualquier cosa que les puedas decir.


3. Prepara un plan.

Hazlo de la forma que quieras, pero sea como sea, sigue un plan.

La tarea de minimalizar tu casa puede resultar titánica, y hacerlo sin planificación previa es como adentrarse en el bosque sin mapa ni brújula. Para evitar perderte por el camino, ármate de recursos que te sirvan de orientación a lo largo del proceso.


Antes de empezar, escribe algunas reflexiones para aclarar tu objetivo:

¿Para qué quieres minimalizar tu casa? ¿Qué cambios esperas conseguir? ¿Qué beneficios? ¿Por qué te motiva hacerlo?


Haz un esquema con los pasos que vas a seguir, apunta listas de tareas, recopila información, prepara el material que vayas a necesitar, etc. No te preocupes por hacer el plan perfecto; cualquier idea te servirá para empezar, y ya lo irás modificando y mejorando a medida que avances.


4. Disfruta del proceso.

No conviertas esto en una especie de autocastigo. No tienes que sacrificarte, ni sufrir, ni forzarte. Si lo ves como una obligación, es muy probable que abandones al tercer día. Nadie te obliga a minimalizar tu casa, y si no lo haces, no pasa nada.


Pero si decides hacerlo asegúrate de disfrutarlo, date cuenta de que es algo que haces para sentirte bien. Olvídate del resultado final y disfruta cada espacio que vacías, cada emoción que surge, cada lección aprendida. Si lo enfocas de esta forma, verás que los beneficios son inmediatos.


Yo odiaba ordenar, pero desde que minimalicé mi casa me resulta de lo más terapéutico. Créeme, ¡se puede disfrutar ordenando!


5. Deja de contar.

El objetivo de minimalizar tu casa no es deshacerte de cosas, sino hacerte la vida más fácil y agradable. No te obsesiones contando cosas ni te obligues a desprenderte de ellas cuando todavía no estás preparado.


No hay un número ideal de cosas que debas tener. Tú debes encontrar el número adecuado para ti, ese número mágico lo suficientemente reducido como para que puedas manejarlo fácilmente, pero lo suficientemente grande como para que sientas que tienes todo lo que necesitas.




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