© 2019 Adriana Coines ・ Minimalistamente ・hola@minimalistamente.com
  • Adriana Coines

Cómo encontrar tu "tribu"



La “tribu” es una forma de llamar a esas personas afines que tienen circunstancias e intereses en común contigo, con los que puedes relajarte y ser tú mismo, y compartir todos esos temas que te importan.


Nacemos en una familia y en un entorno social determinado, pero a lo largo de nuestra vida vamos buscando contacto con otras personas afines y formando nuestra propia tribu. Tanto si tienes un vínculo estrecho con tu familia como si no, todos necesitamos encontrar este grupo especial de personas que nos dé esa sensación de apoyo, de sentirnos realmente comprendidos y poder ser auténticos cien por cien, sin miedo a ser juzgados.


Muchas veces nos cruzamos con estas personas a lo largo de nuestro camino, pero también tenemos la opción de buscarlas conscientemente. Uno de los aprendizajes más importantes que me ha traído el minimalismo es que no tengo que esperar a que las personas lleguen a mi vida de una manera casual, sino que puedo buscar conscientemente a las personas que quiero a mi alrededor. Si hago una selección tan consciente y exhaustiva de los muebles que tengo en mi casa, de los electrodomésticos o de mi ropa, ¿por qué no hacer lo mismo con mis relaciones sociales?


¿Cómo es posible que, habiendo tantísimos seres humanos en el mundo, tengamos la sensación de que, justo en el sitio donde yo vivo, no hay personas como yo? ¡Ya es mala suerte! Pues yo estoy convencida de que en todas partes tenemos la posibilidad de encontrar a personas con las que nos sintamos a gusto. La clave está en aprender a identificarlos y a contactar con ellos.


Trucos para conocer gente nueva


Uno de los trucos que más me han ayudado a salir de mi estado de soledad es asistir continuamente a actividades y eventos a los que acuden personas con los mismo intereses que yo. Pueden ser cursos, formaciones, charlas... Puedes apuntarte a algún club o a una organización que te interese, puedes asistir a conciertos, a festivales, a todo tipo de actividades culturales, o practicar algún deporte. Yo conocí al amor de mi vida haciendo acroyoga.


Otra manera fantástica de conocer gente es viajar, y especialmente viajar solo. Por alguna razón es mucho más fácil abrirse a hablar con personas nuevas cuando no estás bajo la mirada de los que te conocen bien. Te relajas, no te sientes tan observado, y puedes explorar nuevas facetas de tu personalidad sin miedo. Cuando vas de viaje siempre conoces a muchas personas, tanto a gente local como a otros viajeros, que a veces te acompañan durante un tramo del camino, y se intima mucho en esas circunstancias, es muy bonito.


Aunque tengo una relación de amor/odio con las redes sociales, tengo que reconocer que me han ayudado mucho a conocer personas nuevas. Creo que, utilizadas con moderación y con sentido común, en realidad son una fantástica herramienta para hacer contactos. Eso sí, es importante quedar en persona y conocerse en vivo y en directo para establecer una relación real.


Otra idea muy útil es conocer a los amigos de tus amigos. Habla con tus colegas y pídeles que te presenten a algunos de sus amigos. Seguramente estarán encantados de organizar alguna actividad en común.


No menos importante es el fantástico truco de hablar con extraños. En una cafetería, en la cola del supermercado o en el parque, ábrete a hablar con otras personas. Sé que esto puede ser difícil para los que somos muy tímidos, pero os aseguro que merece la pena salir de la zona de confort. Al fin y al cabo, ¿qué es lo peor que puede pasar? ¿que no te sigan la conversación? Aunque sea solamente para tener una conversación agradable durante un rato y luego no te vuelvas a ver nunca más, éste es el tipo de cosas que dan sentido a nuestra vida.


Tu tribu no tiene que ser un grupo enorme de personas; un par de contactos que te den apoyo y comprensión son suficientes para que empieces a ver la vida de otro color.

Hace unos años, yo había perdido los pocos amigos que tenía, me sentía muy incomprendida y sola, y acabé culpando a la ciudad. Me decía: "aquí no hay personas como yo, con las que me pueda entender". Creía que tenía que irme a otro sitio para tener una vida social, y me marché. Al final he acabado volviendo a la misma ciudad, tengo una tribu preciosa y sé que nunca más volveré a sentirme sola.


¿Cómo lo he logrado? Ha sido un intenso trabajo personal, porque es muy difícil establecer buenas relaciones con otras personas si no sanamos primero la relación con nosotros mismos. Al mismo tiempo, no he dejado de poner en práctica estos trucos que te he contado, así que te animo mucho a probarlos. Sé que da pereza y da miedo muchas veces salir al encuentro de desconocidos, pero los beneficios de formar tu tribu son inmensos.