• Adriana Coines

Cómo mantener tu casa ordenada


Te cuento un secreto: ¡Soy muy desordenada! Siempre lo he sido y creo que siempre lo seré. ¿Te sientes identificado? Pues tengo una buena noticia para ti: hay esperanza para los "desastrillos" como nosotros.


Yo me pasé media vida buscando el sistema definitivo para mantener el orden, hasta que entendí que siempre voy a ser desordenada, y que lo que necesito en realidad es una estrategia para ordenar mucho más rápido.


Puede parecer obvio, pero te lo repito porque ésta es la clave: no necesitas mantener el orden, necesitas ser capaz de ordenar súper rápido.

Menos sistemas y más simplificar.


Con "sistema" me refiero a cuando cambiamos todos los muebles de sitio, o cuando vamos a Ikea y compramos estanterías nuevas, cubos, archivadores, cajas, contenedores, cestas, bolsas..., y luego cambiamos de sitio cada cosita y etiquetamos todo cuidadosamente, con la esperanza de que esta vez sí que sí.


Es un pensamiento algo ingenuo, pues desengáñate: si ningún sistema te funciona, es que tienes demasiadas cosas.


Hay un número limitado de objetos que un ser humano es capaz de manejar y tener bajo control. Si eres desordenado por naturaleza, el número de cosas que puedes manejar fácilmente será más reducido. Cada uno deberá experimentar y probar hasta encontrar ese punto mágico en el que tienes lo suficiente para no sentir carencia, pero tan poco como para poder manejarlo. Y para cada persona será diferente.


Pero hablemos de los sistemas. Los sistemas van muy bien cuando tienes un número manejable de pertenencias que almacenar, pero no son la solución cuando tienes demasiadas cosas. Te explico por qué:


Pongamos que tienes un mal sistema –o, peor todavía, ningún sistema– y un número abundante de objetos variados. Está claro lo que va a pasar, ¿verdad?


Digamos que introduces un nuevo sistema de organización para el mismo número de cosas, o incluso algunas cosas menos, porque durante el proceso ya te deshaces de algunas. Durante un tiempo parece más fácil mantener el orden, pero las cosas salen de su sitio más rápido de lo que vuelven, y así empieza a formarse el caos de nuevo.


Ahora bien, si reduces notablemente el número de objetos, tu sistema de organización se volverá así de simple. Es muy probable que sigas desordenando, pero ¿cuánto tardarás ahora en devolver cada cosa a su sitio?


Si vives con otras personas, probablemente te estás preguntando qué hacer con el desorden de los demás. Bueno, no niego que la convivencia con otras personas puede resultar todo un reto en ocasiones, pero tú tienes el control absoluto de los objetos que te pertenecen a ti. Empieza por ahí. Ocúpate de tus cosas y deja a los demás tranquilos. Con organizar tus propias cosas ya tienes trabajo suficiente.


Además, te aseguro que presenciar tu transformación no les dejará indiferentes. Predicar con el propio ejemplo es mucho más útil y beneficioso que dar sermones.



© 2019 Adriana Coines ・ Minimalistamente ・hola@minimalistamente.com