• Adriana Coines

La fórmula del minimalismo



El minimalismo es muchísimo más que un método para mantener tu casa en orden o para dejar de acumular. Mas allá de lo material, el minimalismo es una filosofía de vida y un camino de transformación personal.

Pero, ¿cómo podemos aplicar a los diferentes ámbitos de nuestra vida los mismos principios minimalistas que utilizamos para ordenar nuestro hogar?


Para entenderlo mejor, yo me he inventado esta fórmula, que resume el minimalismo en tres puntos:


1. Tomar consciencia.

2. Enfocarse en lo importante.

3. Simplificar y concretar.


Tomar consciencia.

Es coger el timón de tu vida y dejar de navegar a la deriva. Y esto lo hacemos observando con mucha atención tanto nuestro entorno como nuestro cuerpo y, muy especialmente, nuestros pensamientos. Es una observación continua y sin juicios, con la mente abierta. A medida que observamos, dejamos de actuar por costumbre o por inercia y empezamos a tomar decisiones conscientes, que nos conducen a los resultados que queremos.


Enfocarse en lo importante.

Significa concentrar toda nuestra atención en las cosas que nos aportan verdadero valor, que nos hacen sentir plenos y que nos acercan a nuestro propósito. Cuando identificamos las cosas realmente importantes y nos enfocamos en ellas dejamos de perder tiempo y energía con todo el resto de cosas que nos distraen y así obtenemos mejores resultados con menos esfuerzo.


Simplificar y concretar.

Simplificar a todos los niveles para hacer nuestra vida más manejable y dejar de sentirnos sobrepasados de forma crónica. Concretar se refiere más al pensamiento, a evitar conceptos generales y abstractos y, en cambio, generar conscientemente pensamientos concretos, basados en ejemplos reales. Y esto es muy importante, porque las ideas concretas llevan a acciones concretas, y las acciones concretas producen resultados concretos.


Con esta fórmula podemos manejar cualquier tema: desde un proyecto de trabajo hasta nuestras relaciones, la alimentación o la decoración de casa. Todo pasa por observar y tomar consciencia para empezar, enfocarse en lo importante y simplificar.


Te pongo un ejemplo. Digamos que me siento débil y estoy preocupada por mi salud.

  • Empezaré por observar cuidadosamente para tomar consciencia: qué estoy haciendo y qué no estoy haciendo para cuidar mi salud, qué sensaciones físicas tengo, cómo me sientan tales alimentos, cómo me encuentro en diferentes horas del día, etc.

  • Luego intentaré identificar los elementos más importantes para mi salud en este momento, y enfocaré toda mi atención en ellos. Por ejemplo, podría llegar a la conclusión de que lo esencial es mi alimentación y el ejercicio físico.

  • Por último, buscaré ideas concretas y lo simplificaré mucho para que me resulte fácil pasar a la acción. Tomaré un smoothie todas las mañanas, y saldré a caminar por lo menos media hora todos los días.

Una vez integrados estos hábitos, podré seguir mejorando con otras cuestiones, pero de momento ya estoy actuando con toda mi energía concentrada en los puntos más importantes, que crearán mejoras visibles e inmediatas.


Esta fórmula es solo un esquema resumido que me he inventado como orientación. Cuanto más la utilizas en diferentes situaciones, mejor la entiedes y más útil resulta.



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