• Adriana Coines

Mi truco para dejar de procrastinar



Procrastinar (o postergar) es cuando vamos atrasando el momento de hacer una determinada tarea y parece que no lo vamos a hacer nunca, lo cual nos proporciona buenas dosis de estrés. Y sí, nos pasa a todos.


No postergamos porque seamos perezosos, o irresponsables, o estúpidos... Cuando no hacemos cosas que creemos importantes, siempre tenemos un buen motivo para ello, aunque sea subconsciente. Puede ser que no sepamos bien cómo hacerlo, o que haya algún obstáculo que nos lo impida, o que tengamos otros asuntos entre manos que son más prioritarios.


Yo creo que el que tiene la tendencia natural a procrastinar la tendrá toda la vida. No sé si hay una forma de librarse de esta tendencia, pero lo que sí que podemos es aprender trucos que nos ayuden a desbloquearnos rápidamente cada vez que nos encontremos procrastinando.


1. Decide si es prioritario.

El primer paso es decidir si esta tarea es prioritaria, si realmente quiero hacerlo o si prefiero soltarlo para hacer espacio para mis verdaderas prioridades.

Ten en cuenta que los asuntos prioritarios no siempre van a ser agradables. Hay cosas que no apetecen nada, pero que son piezas clave de esos proyectos que nos apasionan. Por ejemplo, hacer la declaración de impuestos. Es algo que me horroriza, pero si quiero que mi negocio funcione bien y quiero dormir tranquila por las noches, es una tarea esencial que necesito hacer cada año.


2. Programa tu cerebro.

Esto puede sonar un poco raro, pero yo lo hago y me funciona muy bien: Háblale a tu cerebro. Explícale las cosas como si fuera una persona que trabaja para ti: “Mira, colega, ya sé que no te gustan nada estos rollos burocráticos, pero vamos a hacerlo super rápido y ya verás qué bien nos sentimos después.” Asegúrate de explicarle por qué razón esto que quieres hacer es importante para tu proyecto o para tu vida. Esto es una forma fantástica de programar tu mente.


3. Define bien tu motivación.

Hacerlo por miedo a las consecuencias o por obligación te añade todavía más presión, y no funcionará. Cambia las motivaciones negativas por positivas

Negativo: “si no lo hago, me pondrán una multa”

Positivo: “me ayudará a ampliar mi negocio y podré dormir tranquila”.


Escribe en un papel la respuesta a estas preguntas:

¿Qué es lo mejor que podría pasar si lo hago?

¿Qué es lo peor que podría pasar si lo hago?

¿Y si no lo hago?


En la mayoría de los casos descubrirás que las ventajas de hacerlo son muchísimo más grandes que las desventajas.


4. Resolver obstáculos.

Ahora vamos a resolver cualquier obstáculo, si lo hubiera. Busca la información que necesites, pide ayuda a alguien... Libérate de cualquier asunto que te esté bloqueando, por pequeño que sea.


5. Trazar un plan de acción.

Ya tienes tu motivación clara y no hay nada que te impida pasar a la acción. Ahora, para ponérselo lo más fácil posible a tu cerebro y asegurarte de que lo llevas a cabo, diseña un pequeño plan de acción.


Primero, haz una lista con todas las tareas pendientes relacionadas con el asunto en concreto:

Rellenar formulario

Recopilar papeles

Enviar papeles a la gestora


Después divide cada tarea en subtareas lo más pequeñas y simples que puedas.

Recopilar papeles

- Imprimir extractos de cuenta

- Buscar recibo óptica

- Juntar y ordenar costes de viajes

Mandar papeles a la gestora:

- Pedir la dirección

- Comprar sobres y sellos


Por último, incluye todas las nuevas tareas en tus sistemas de listas o en la agenda que utilices.

En éste artículo te explico cómo organizo mi agenda.


MI TRUCO CLAVE:

No esperes a tener ganas de hacerlo, porque no va a pasar. No te vas a levantar un día y de repente te va a parecer fácil y vas a decir: “¡Ahora sí que me apetece.!” La buena noticia es que ahora ya sabes que lo puedes hacer de todas formas. Enfócate en los beneficios que vas a obtener y en la satisfacción que sentirás cuando hayas terminado. Y apóyate en tu lista de mini tareas para ir avanzando pasito a pasito.


De todas maneras, no olvidemos que somos humanos, que no tenemos que ser perfectos, ni que machacarnos si postergamos cosas. Ante todo seamos amables y comprensivos con nosotros mismos.




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