• Adriana Coines

Minimalismo mental



El minimalismo en casa consiste en seleccionar unos pocos objetos que realmente nos aportan valor. Es hacer espacio y organizarlo todo para hacer nuestras tareas diarias más fáciles y nuestro entorno más agradable.


Pues el minimalismo mental es más o menos lo mismo, pero con nuestra mente. Es poner orden identificando cuáles son los pensamientos que nos sirven y los que no, estructurando nuestras ideas y haciendo espacio, o creando paz mental. Esto nos hace la vida mucho más fácil, nos ayuda a afrontar mejor los retos que nos plantea la vida y a tomar las decisiones correctas que nos llevan en la dirección que queremos.


En el fondo, para mí el minimalismo siempre es mental, porque todo empieza en el pensamiento. Un estilo de vida minimalista es el resultado de una mente minimalista. De hecho, cuando minimalizamos nuestra casa, si lo hacemos bien, realmente experimentamos una transformación en nuestra forma de concebir el mundo. A través de la experiencia de la limpieza empezamos, medio inconscientemente, a reestructurar nuestro pensamiento.


Pero no se puede sacar de la cabeza un pensamiento que nos molesta como el que saca una camiseta vieja del ropero. Entonces, ¿cómo hacemos esta limpieza mental?

Recuerda que el objetivo del minimalismo no es deshacernos de cosas para tener menos, sino identificar cuáles son las cosas importantes para poner la atención en ellas y reforzarlas. Por lo tanto, ¡buenas noticias!, podemos dejar de luchar contra esos pensamientos que nos molestan y de obsesionarnos por librarnos de ellos.


¿Recuerdas la fórmula del minimalismo, que te expliqué en este artículo?

El primer paso siempre es observar, tomar consciencia: qué pensamientos te pasan por la mente, cuáles de ellos te sirven y cuáles no, cuáles son lo más importantes, los que te motivan y te llevan a los resultados que quieres, y cuáles son esos que te chupan la energía y no te llevan a ninguna parte.


Una vez que vas teniendo claro cuáles son los pensamientos que te ayudan y te hacen sentir bien, enfoca tu atención en ellos y dedícales tiempo, amplifícalos, ¡obsesiónate con ellos! No te precupes por los pensamientos negativos, déjalos estar. Y cada vez que te sorperendas a ti mismo rumiando un problema, una preocupación que no te lleva a ninguna parte, redirige suavemente tu atención de nuevo hacia uno de esos pensamientos motivadores.


Ten paciencia e insiste, esto es cuestión de práctica. Si tu mente está acostumbrada a centrarse en lo negativo, tenderá a irse hacia allí de forma automática; pero se acostumbrará a estar cada vez más centrada en los pensamientos que te sirven a medida que la vas entrenando.


Piensa en tu cerebro como en un perrito que hay que entrenar y educar, pero no a base de golpes y de gritos, sino de galletitas, de refuerzos positivos, y mucho amor.


Podemos profundizar muchísimo más en este tema tan apasionante del minimalismo mental. Podemos hablar de mapas conceptuales, de meditación, de neurolingüística, del poder del silencio, de nuestra forma de consumir información y muchísimas más cosas. Pero realmente todo empieza por observar y por identificar cuáles son los pensamientos que nos sirven y los que no.


Nuestro pensamiento acaba creando nuestra realidad, así que cuando elegimos conscientemente los pensamientos que queremos estamos tomando el control de nuestra vida.


Todos necesitamos poner orden dentro de nuestra cabeza, porque nuestra cabeza es la que dirige nuestra vida. De nada sirve poner orden fuera si no podemos orden en la máquina pensante.



© 2019 Adriana Coines ・ Minimalistamente ・hola@minimalistamente.com