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No pienses, ¡hazlo!


Tu cerebro siempre encuentra muy buenas excusas para no hacer aquellas cosas que te dan miedo o te resultan difíciles. No le des la oportunidad y actúa antes de que esos pensamientos te bloqueen.


Mi amiga Marian Aguiló cuenta un truquito muy interesante en su libro Si yo pude, tú también. Ella dice que la manera de crear hábitos saludables es actuar sin pensar; entre pensarlo y hacerlo tienen que pasar cero segundos. O sea, no pensar “tendría que hacer esto y lo otro, luego me pongo...”, sino actuar en el mismo momento en el que sientes el impulso. Para cuando tu cerebro encuentra excusas, ya estás en ello.


Justo leí esta frase el otro día, cuando me encontraba en un momento de relax, en la sauna. En las saunas suele haber una piscina de agua helada para darse un baño al salir; es muy bueno para la circulación y para otras cosas, y yo sé que me sienta muy bien, pero siempre me da mucha pereza y no me animo. Sin embargo, esta vez, poniendo en práctica esta idea, al salir de la sauna me acerqué al borde de la piscina y, sencillamente, salté. ¡Y fue genial!


Lo hice varias veces, y cada vez me resultaba más fácil. Sentía el frío, pero ya no había ninguna angustia, porque no le daba tiempo a mi cerebro para anticipar esas sensaciones desagradables que ni siquiera eran reales. Porque lo cierto es que ese shock de frío es una sensación muy interesante y casi placentera, si no programas tu mente y no te autoconvences de que es desagradable y doloroso.


Es increíble la cantidad de energía y de resistencia interna que te puedes llegar a ahorrar cuando haces las cosas que quieres hacer sin pensarlas, sin contarte historias y anticipar la incomodidad. Hacer esa llamada, levantarte y ponerte a trabajar, salir a correr al parque, apagar Netflix y leer ese libro... ¿Te imaginas la cantidad de energía y tiempo que nos ahorraríamos si hiciéramos todas esas cosas sin darle tantas vueltas a la cabeza?


No se trata de actuar a lo loco sin reflexionar, tú ya me entiendes; estoy hablando de hacer esas cosas que sabes que quieres hacer porque te benefician, pero algo te bloquea. Y no tienes por qué hacerlo absolutamente todo, puedes tomar la decisión consciente de no hacer algo que llevas tiempo pensando y quitártelo de una vez de la cabeza. Pero si realmente quieres hacerlo, no le des más vueltas.


Empieza poco a poco, con cositas pequeñas, como saltar a una piscina de agua helada. Cuanto más practiques, menos poder tendrán sobre ti esas excusas que te dice tu cerebro.