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10 cosas que un minimalista NO hace



No hay una única manera de ser un buen minimalista, pues todos tenemos circunstancias únicas y cada cual debe adaptar estas ideas del minimalismo a sus necesidades personales. Por eso hay minimalistas tan diferentes unos de otros y no todos los minimalistas viven de la misma manera, ni se visten de la misma manera, ni se comportan de la misma manera.


Sin embargo, dentro de esta variedad, todos los minimalistas compartimos algunos puntos en común, si entendemos bien la profundidad de esta filosofía.

Estas son 10 cosas que, en mi opinión, un minimalista nunca haría:


1. Limitarse a la estética.

El buen minimalista sabe que el minimalismo es mucho más que una simple moda estética; es una forma de vida y de entender el mundo. Los espacios despejados y abiertos, las líneas rectas, los colores neutros, la ausencia de ornamentos, etc... Todas estas cosas son atractivas y probablemente muy beneficiosas, pero lo realmente interesante ocurre a nivel interior, cuando empezamos a cambiar nuestra forma de pensar y de actuar. De poco sirve vaciar toda nuestra casa y decorarla como en una revista si no hemos experimentado ese cambio interior.


2. Ir de compras sin un objetivo concreto.

Es decir, comprar por el simple placer de comprar y llevarte a casa cosas que en realidad no necesitas. El buen minimalista elige con criterio y consciencia las cosas que compra, y va a la tienda ya con un objetivo muy claro en mente. No se deja engatusar por ofertas o por colorines brillantes en un escaparate. No sé tú, pero yo soy como una urraca: veo colorines y cosas brillantes y mi cerebro me lleva para allá. Y mira que lo sabemos, que funciona así, que es una técnica de marketing, pero es muy difícil resistirse. Por eso ayuda mucho ir a las tiendas con una lista y con un objetivo claro.


3. Hablar cuando no tiene nada interesante que decir.

Un minimalista no se siente incómodo en silencio, ni siente la necesidad de mantener una conversación superficial para “quedar bien”. Cuando quiere entablar conversación prefiere hacer preguntas personales y escuchar con mucha atención, para conectar y empatizar con su interlocutor.


4. Tirar cosas de otras personas sin pedir permiso.

A veces dan muchas tentaciones de agarrar todas esas cosas de tus familiares que llevan años cogiendo polvo en el fondo de un armario y tirarlas todas a la basura sin decir nada. Total, ni se van a enterar, ¿verdad? Lo confieso, a mí también me han dado ganas.

Pero un buen minimalista siempre respeta el espacio y las pertenencias de otras personas, y se limita exclusivamente a lo suyo. No necesitamos que las otras personas sean hiper ordenadas para poder experimentar nosotros una existencia centrada en lo más importante, en lo que aporta felicidad y valor a nuestra vida. Además, sabemos la importancia de construir relaciones basadas en la confianza y en el respeto con nuestros seres queridos. Cuando sobrepasamos los límites de otras personas, por ejemplo, tocando o tirando sus cosas sin pedir permiso, rompemos ese vínculo de confianza, y ese es un daño difícil de reparar.

Aunque tengamos que soportar un poquito de desorden de otras personas, merece la pena proteger esa relación de confianza, y mientras tengamos esta confianza y respeto siempre podremos comunicarnos de una manera empática y solucionar los problemas de una manera más eficiente.


5. Forzarse a desprenderse de cosas cuando todavía no está preparado.

Es un gustazo hacer espacio en los armarios y liberarte de todas esas cosas que te estorban; pero el buen minimalista conoce y respeta sus propios límites, porque sabe que despedirse de sus cosas es un proceso que lleva su tiempo y que el apego a un objeto no desaparece por el simple hecho de sacarlo de casa. Así que se permite a sí mismo el tiempo necesario para reflexionar y para ir madurando en su interior las decisiones. A veces es cuestión de un par de días y a veces de un par de meses: el tiempo que necesites. Pero, cuidado, que esto no nos sirva de excusa para evitar tomar las decisiones que sabemos que tenemos que tomar. Todo es cuestión de equilibrio en esta vida.


6. Sentirse mal gastando dinero.

No es lo mismo un minimalista que un tacaño, ya te lo conté en este artículo. El minimalismo no va de gastar menos, sino de gastar mejor. El buen minimalista invierte su dinero con sabiduría en cosas y experiencias que tienen realmente un impacto positivo en su vida, y lo hace con alegría y con generosidad.


7. Acumular información digital.

Los archivos digitales de tu ordenador y de tus dispositivos móviles no ocupan espacio, pero el buen minimalista sabe que es esencial tener sus dispositivos bien organizados y libres de basura digital. Según el tipo de información que necesitas guardar o según si lo utilizas con fines personales o profesionales, necesitarás un sistema u otro de archivo; pero, sea cual sea el sistema que elijas, tener tus archivos bien organizados te ahorrará mucho tiempo y estrés.


8. Comprar productos de mala calidad para ahorrar dinero.

El buen minimalista sabe que lo barato es caro. Entonces compra menos cosas, pero cuando compra algo invierte con gusto su dinero en productos de buena calidad que le den verdadera satisfacción y que le duren mucho tiempo. A la larga, esto le ahorra más dinero que comprar cosas baratas.


9. Utilizar productos desechables.

El buen minimalista, por supuesto, ama la naturaleza y procura reducir su impacto medioambiental. Por eso evita consumir productos desechables y producir basura innecesaria en general.


10. Presionar a otros para que se hagan minimalistas.

Cuando conocemos el minimalismo, a muchos nos parece un descubrimiento fabuloso, y sentimos esa necesidad de convencer al resto de la humanidad de que empiece a vaciar sus casas. ¡Así llevo yo casi cuatro años haciendo vídeos de minimalismo! Pero el buen minimalista respeta las elecciones de vida de los demás y no trata de imponer su punto de vista. Predica con su ejemplo, y no con sus palabras.